miércoles, 21 de marzo de 2012

VIII Feria del Libro Viejo y Antiguo

Zaragoza, Plaza de Aragón, del 23 de marzo al 8 de abril de 2012.

Seguiremos informando.

lunes, 19 de marzo de 2012

Llamadme Avelino

Llamadme Avelino

No tiene la misma fuerza que Llamadme Ismael, pero tampoco es ésta una historia épica, sino esperpéntica, más concretamente autobioliteroesperpéntica.

Creo que la longitud del neologismo se puede tolerar por la exactitud con la que queda definido el término: «Hechos y situaciones ridículas de un personaje de ficción relacionadas con la propia experiencia vital».

El asociar el nombre de Avelino con un personaje de una telecomedia española añade connotaciones todavía más esperpénticas.

Pero, como decía Jack el Destripador, vayamos por partes:

Fue Don Diego Mallén el que me puso tras la pista de este estrambótico personaje, leído obligatoriamente en el bachillerato y olvidado de una manera que no creía posible.

En su entrada destaca la espeluznante costumbre de este personaje de lanzar sus libros adquiridos por un hueco de su librería, a la que ya no tenía acceso. Imágen horripilante, tan sólo tener libros y no disfrutarlos.

Releyendo este libro (Aventuras, inventos y mistificaciones de Silvestre Paradox, de Pío Baroja) para añadir contenido a la entrada de Bibliomanía en la Wikipedia me encuentro con la desagradable sorpresa de que el protagonista tiene inquietantes similitudes conmigo. Esto es horror y no Lovercraft.

Acompañaré con citas literales del libro, no me importa copiarlo aquí, total ¡mi vida es un plagio!

Don Avelino pertenecía a una rica familia valenciana, con la cual estaba reñido. Era un coleccionador de bagatelas, obstinado y restaurado. Había empezado su vida de coleccionista dedicándose de niño y de joven a la filatelia;...

Mi afición filatélica empezó con una colección heredada de mi abuela, pero me desilusionó que se hicieran nuevos sellos exclusivamente para coleccionar, me pareció un juego viciado y abandoné la colección en una estantería.

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Arriba a la izquierda hay un sello con un valor facial de ¡un cuarto de céntimo de peseta!, o lo que es lo mismo 0,00015 euros, se podrían comprar 6666 sellos con un euro. Creo que es el sello con menor valor impreso de la historia.

... de la filatelia pasó a la numismática,...

Mi afición numismática no fue muy grave (hasta en esto coincido con Avelino). Desde un principio decidí coleccionar las monedas extranjeras que fueran cayendo en mis manos, sin comprar y ni siquiera buscar y de la misma manera atesoro monedas de euro de diferentes países..

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...de la numismática a la arqueología prehistórica, y esta enfermedad o manía de la piedra fue la que le duró más tiempo y le costó más cara. Recorrió por ella media España, buscando hachas de piedra, ya de la edad paleolítica, ya de la neolítica. En aquella época, su cerebro no veía en el mundo más que piedras, piedras por todas partes. Hubiera deseado que los hombres se convirtiesen en silex tallados o pulimentados, para poder con ellos enriquecer sus colecciones.

Mi afición por la arqueología prehistórica surgió cuando en una feria anticuaria me di cuenta que se podían comprar artículos prehistóricos, poseer !los primeros objetos tecnológicos producidos!

Así que busqué por Internet y encontré un anticuario holandés que vendía productos certificados. Por cierto estos mismos productos se vendían mucho más caros en España, así que me dediqué a la compra-venta de armas (paleolíticas) y conseguí una colección representativa los periodos de la prehistoria.

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El arpón de la edad del hierro (arriba a la izquierda en la fotografía) tengo la sospecha (más bien certeza) de que es un fragmento oxidado de unas tijeras.

La lucerna me juró el vendedor que era del siglo IV, de las seis puntas de flecha que tres son compradas y tres son encontradas ¿serán puntas de flecha o lascas de trillo?, el ammonite es de recolección propia y los dientes me aseguró el vendedor que son de espinosaurio, yo no pondría la mano en la vitrocerámica...

Sobre mi afición por los libros ya he escrito abundantemente, mejor dejo a Baroja sin interrupciones:

...Su último entusiasmo fue el de la bibliografía, chifladura que tomó como costumbre, y no con gran pasión. Pero como un hombre, por rico que sea, no puede pensar en reunir los libros que se han escrito, no sólo en el mundo, sino en un país, Avelino especificó su manía y se dedicó a formar una biblioteca de libros en dieciseisavo.

Al principio, los compraba, los leía, ponía un número en su primera página, una contraseña y un sello, y los colocaba en la estantería de su gabinete. Habitaba en aquella época en una casa de huéspedes de la calle de Valverde. Luego empezó a comprar más libros de los que podía leer; entonces, les cortaba las hojas, les pegaba un número y el sello, pero no los leía. Deseaba llenar las paredes de su gabinete con libros en dieciseisavo. Ésta era en aquella época su aspiración suprema, y compraba tomos sin otro objeto. Pero un día se encontró con que el fin de su vida estaba realizado. El cuarto se hallaba ya lleno de libros. Era lógico suponer que se encontraría satisfecho; pues nada, le sucedió todo lo contrario. Salió a la calle y se encontró sin saber qué hacer. ¿Qué otra ocupación puede tener un hombre que no sea la de comprar libros? se preguntó. Las librerías de viejo le atraían; ellas eran el imán, él, el acero, o al contrario. ¡Allá estaban! ¡en dieciseisavo! Pero no, no; don Avelino tenía voluntad y se marchó a su casa. Al día siguiente experimentó otra vez la imantación. Se fue acercando al puesto de libros. Tenerlos allá y no poderlos comprar, ¿no era una pena?

Se decidió por fin, se fue a un rincón, se dio explicaciones a sí mismo, accionó, y viendo que el otro no se convencía, le llamó imbécil, y cogiendo dos o tres tomos de la librería y pagándolos, se marchó con ellos. Colocó los libros aquel día y los siguientes en la mesilla de noche, luego en un baúl, después debajo de la cama.

Como aquello no podía seguir así, don Avelino pensó seriamente en formar una biblioteca. Tenía un casetón en la carretera de Extremadura; lo iba a utilizar. Mandó arreglar la casa, y gracias a su dirección inteligente los techos se cayeron, los suelos se quedaron sin embaldosar, las ventanas sin poner, y se entraba y se salía en el piso alto por la ventana.

El cuarto de lectura, eso sí, quedó magnífico; había tirado previamente con ese objeto tabiques, tapiado ventanas y abierto otras en distintos sitios. Un carpintero le hizo hermosas estanterías, y ya arreglada la sala para biblioteca, metió los libros que tenía en la casa de huéspedes en un carro y se los llevó al caserón. ¡Qué de cavilaciones no le costó el idear un plan para ordenar los libros! No encontraba, no encontraba la marcha. No tenía plan.

Mientras tanto, empezó a colocar los libros de una manera provisional en los estantes, en la mesa, en las sillas...

Lo malo era que se formaba tal batiburrillo en el cuarto, que no se podía sentarse allí, ni escribir, ni hacer nada. El trataba de convencerse a sí mismo de que no tenía la culpa, y le decía al otro:

Pero si no tengo plan, ¿qué quieres que haga? ¿Que hay desorden? Eso es lo de menos. Cuando tenga un plan, en un momento lo arreglo

Y en el suelo de la biblioteca se mezclaban libros, periódicos, listones, tablas.

Un día, a don Avelino se le perdió la llave de la biblioteca. Al día siguiente se encontró con la puerta cerrada; quiso descerrajarla, pero luego pensó y dijo:

—¿Para qué? Hay una cosa más sencilla

El cuarto tenía un montante. Don Avelino ató sus libros, siempre de dieciseisavo, con un cordelito, y como quien dispara una piedra los tiró al interior de la biblioteca.

—Allí los encontraré —murmuró

Y todas las mañanas, de vuelta de sus compras, hacía lo mismo: ataba los libros con un bramante y ¡adentro!; porque es lo que pensaba él: «Cuando tenga un plan, en un momento lo arreglo todo».

Era broma, no me llameis Avelino...

jueves, 15 de marzo de 2012

Año Christiano o Exercicios devotos para todos los domingos, días de quaresma y fiestas movibles del año

Año Christiano o Exercicios devotos para todos los domingos, días de quaresma y fiestas movibles del año
Tomo I
1783 (portada, fe de erratas: 1784-01-30)

Libro que trata sobre religión.

Fue impreso por Joseph Longas, en Pamplona, en 1783 (portada, fe de erratas: 1784-01-30), en idioma español.

210x150 mm, paginas: [18],389,[7].

Pergamino muy bien conservado, con cintas incompletas pero todavía sobresalen del pergamino.

Me lo regaló Lolita, el 2011-01-27.

Aunque últimamente mis preferencias se centran en unas épocas y temas que no coinciden con este libro, todos los libros tienen algo™ y éste está escrito en español, con una tipografía preciosa y está en un estado conservación impresionante.

Además fue un regalo totalmente inesperado.

Antes de empezar el cuerpo del libro el traductor cuenta el estado politico religioso de la época, donde la expulsión de los jesuitas hizo muy difícil la publicación de esta colección de libros, con lapsos entre ediciones muy grades.

Un aspecto muy interesante de este libro es la lista de suscriptores, que permite no sólo saber quienes se habían suscrito sino que puede dar información socio religiosa de la época.

Como curiosidad bibliográfica hay un fallo en el reclamo de la última página de las notas de traductor, que no tiene en cuenta la lista de suscriptores por lo que parece que se decidió incluirla cuando la composición tipográfica ya estaba hecha.

Enlaces

Portada con bonita tipografía.

Portada con bonita tipografía. Es curioso lo que ha cambiado la ortografía en doscientos años.

Tapa de pergamino muy bien conservado.

Tapa de pergamino muy bien conservado. Piel no acartonada y con las cuerdas no enteras pero casi.

Lista de suscriptores

Lista de suscriptores Curioso el incluir los suscriptores en la misma obra ¿serviría para hacerse propaganda? ¿algo relacionado con el status social? me apostaría un elzevir a que sí.

Comienzo del texto con la historia del domingo.

Comienzo del texto con la historia del domingo. Que estemos en la edad de la ilustración se nota hasta en los libros religiosos. Y multitud de metatextos: paginación, indicación de tomo, signatura tipográfica y reclamo.

Fee de erratas.

Fee de erratas. El título no es una errata, habría sido una ironía autoreferente, entonces se escribía así.

viernes, 24 de febrero de 2012

Fallece el librero zaragozano Luis Marquina

El propietario de la librería Hesperia, conocido en Zaragoza y en las Ferias del Libro de toda España, ha fallecido.

Muchos bibliófilos te echaremos de menos.

Actualización 24-feb, 16:06

Panegírico, por Antón Castro.

viernes, 10 de febrero de 2012

Como un elefante en una cacharrería o mi comienzo en la Wikipedia

Como un elefante en una cacharrería o mi comienzo en la Wikipedia

Elefante tomando el te

fuente

Tengo la costumbre de hacer cosas inapropiadas a lo Mr. Bean, es decir metiendo la pata hasta el fondo sin habérmelo propuesto, pero lo de la entrada a la Wikipedia ha sido antológico.

Así que elegí como nombre de guerra wikipédico el mismo que en este blog.

A los minutos de haberme registrado recibo no una bienvenida sino un aviso por nombre de usuario incorrecto.

¿Pero esto qué es? ¿Será considerado mi nombre como span por tener un blog?

No entendía nada, expliqué los motivos de la elección de mi nombre y varios bibliotecarios me explicaron que ente ellos se llamaban «biblio» para acortar y que «bibliotranstornado» podía ser ofensivo. Supongo que tendrán sus más y sus menos con vándalos, gente que hace publicidad, autobombo etc.

Así que, como dejando comentarios se entiende la gente, he cambiado mi alias por bibliófilotranstornado (que suena como «esternocleidomastoideo») que no deja dudas sobre los temas que me interesan y me he lanzado de cabeza a corregir, actualizar y mejorar entradas. ¡Incluso he creado nuevas!

He cometido errores y me han avisado, he avisado de vándalos y se han corregido, he discutido con otros editores y hemos llegado a acuerdos, en resumen: una experiencia muy agradable.

Tengo un libro de Panormitanus y vi que este autor no tenía entrada en español, así que busqué información y la creé (con otros editores que me han corregido, ayudado y complementado).

Es una de las páginas en las que colaboro que más orgulloso estoy:

Tengo un libro de este autor

Wikipedia: Panormitanus

Yo en la Wikipedia

Anímate a colaborar.

miércoles, 8 de febrero de 2012

La ciencia de la publicidad. Cómo debemos anunciar

La ciencia de la publicidad. Cómo debemos anunciar
1920 ca

Libro que trata sobre publicidad.

Fue impreso por Sociedad General de Publicaciones, en Barcelona, en 1920 ca, en idioma español.

130x200 mm, paginas: 229, [2].

Tela editorial, título dorado en el lomo.

Libro de principio de siglo (para mí «siglo» siempre será el siglo XX) sobre la publicidad. Es un libro moderno por sus paratextos aunque el mensaje que lleva se ha quedado profundamente anticuado, es que hoy las ciencias (algunas) avanzan, que es una barbaridad.

Como elemento fuera del texto pero en el libro (paratexto) lo que destaca es la publicidad de otros libros o colecciones dentro del libro, añadir un catálogo completo de la editorial, incluso con los precios con las diferentes encuadernaciones, tanto al final del libro como al principio, de una manera muy descarada, como nunca antes se había hecho ni se ha vuelto a hacer..

No he encontrado la fecha de edición por ningún sitio, en WorldCat pone como cifra aproximada 1920. Y lo más parecido a un hito histórico es que habla de una anuncio que jugaba con la paz y el final de la guerra, que supongo que se referirá al final de la Gran Guerra, en 1918.

Me lo dejó mi abuela paterna.

Los libros de este periodo no me interesan especialmente (si tuviera una primera edición de «El Gran Gatsby» la vendería sin dudar un momento, y me lo tendría que pensar mucho con un incunable de valor similar), pero es un recuerdo de familia y trata de unos temas (no, no hay que decir temática) que ha evolucionado mucho en poco tiempo, por lo que el contenido llama mucho la atención por los contenidos y recursos tan ingenuos que muestra. He encontrado algún anuncio políticamente incorrecto pero no tanto como el ambiente que se muestra en Mad men.

Enlaces

Ejemplo de anuncio «bien combinado».

Ejemplo de anuncio «bien combinado». Como lo presente un estudiante de publicidad seguramente no aprobará.

Portada al estilo de los libros clásicos, datos del autor, el libro, quién la ha adaptado y el impresor, en este caso la editorial.

Portada al estilo de los libros clásicos, datos del autor, el libro, quién la ha adaptado y el impresor, en este caso la editorial. A la izquierda aparece un catálogo con otros libros de la editorial.

El propio libro explica para qué sirve leer este libro.

El propio libro explica para qué sirve leer este libro. Me encanta que las autoreferencias, creo que gracias a ellas somos conscientes.

Tipografía «moderna»

Tipografía «moderna» Los nombres de estos tipos no me suenan, los tipos sí pero con otros nombres. Todos estos tipos de letra que en su tiempo fueron modernos ahora tienen un aire retro (ahora se dice «vintage»).

Otro anuncio que ahora no valdría.

Otro anuncio que ahora no valdría. Compárese con cualquier anuncio de bebida no alcohólica.

En mi biblioteca.

En mi biblioteca. Es el de color carmesí.

Luces y sombras

Luces y sombras A veces lo que se esconde llama más la atención que lo que se muestra abiertamente.

Su cara es hermosa ¿pero su nariz?

Su cara es hermosa ¿pero su nariz? En la publicidad siempre se han explotado los traumas e inseguridades, incluso para ponerse este instrumento de tortura de forma voluntaria.

lunes, 23 de enero de 2012

Historia de la imprenta hispana

  • Historia de la Imprenta Hispana
  • Imagen de todocolección en donde se vende el ejemplar más barato que he visto en Internet.

Recientemente he leído Historia de la imprenta hispana, Romeo de Lecea, Carlos y otros, Editora Nacional, Madrid 1982, ISBN: 84-276-0563-3.

Algunos enlaces sobre este libro (no he encontrado ninguna crítica):

Para celebrar el quinto centenario o el quingentésimo aniversario (hay que defender los ordinales) ser editó este libro. Que consta de siete ensayos sobre diferentes aspectos del inicio de la imprenta en España. Todos ellos con reproducciones de los libros de los que se habla.

Todas estos ensayos son excelentes obras de investigación o divulgación pero ahora viene la parte crítica. Los ensayos no se han coordinado, parece como si fueran obras anteriores que se han unido con motivo del centenario y aunque tratan sobre aspectos diferentes hay varios solapamientos contenidos.

Un detalle que me ha molestado mucho es que en algunos de los ensayos las láminas que lo acomapañan no sólo no dicen lo que son al pie sino que ni siquiera cuenta con una tabla de ilustraciones en las que buscar los datos del libro, ¡hay que buscar la referencia en el texto!

A pesar de estos dos últimos párrafos creo que es un libro que hay que tener, me lo apunto en mi lista de deseos.