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viernes, 29 de mayo de 2015

Pletina para digitalización

O cómo hacer fotos de libros sin que salgan las hojas dobladas o se te vean los dedos.

Cuando catalogo mis libros fotografío portadas, encuadernación, páginas llamativas, detalle tipográficos o del ejemplar que me gustan. No suelo digitalizar libros completos, pero aún así necesito unos materiales que me ayuden a tomar estas fotos bien.

Estuvo anunciado pero no llegado a fabricarse un escáner económico que me habría facilitado mucho las cosas, el Ion Audio Saver Book Scanner y los escáneres de DIY son demasiado grandes, y no los necesito.

Esto es lo que utilizo:

Montaje

Montaje completo.

Montaje menos inclinado

Con menos inclinación se ven las patas del revistero que hacen de base.

Los Santos Ausonenses

Fotografía tomada antes de tener esta pletina

Santos Ausonense mejor encuadrados

Fotografía realizada usando la pletina, la imagen queda perfectamente encuadrada.

Reproducción de un calvario polícromo

Fotografía bien encuadrada pero no he conseguido eliminar los reflejos (arriba a la izquierda)

Portada de la sección de fiestas propias de España

Otra foto tomada sin la pletina

Fiestas propias y además bien encuadradas

Con la pletina se consigue separar mejor las páginas y conseguir un encuadre más rectangular.

Como decía Jack el Destripador, «vayamos por partes».

Base
Revistero de madera encontrado en la calle. Con un serrucho amplié las rendijas entre donde se acoplan para que se forme un ángulo obtuso, un poco más de 90 grados para que el libro no se abra completamente y no dañe la encuadernación.
Cama
Para colocar el libro sobre una superficie mullida, yo utilizo una manta escocesa que está en casi todas mis fotos.
Platen
Superficie transparente para sujetar y aplanar las hojas. Pedí presupuesto a una empresa que fabrica utensilios de metacrilato y era demasiado dinero para gastar en algo que no son libros antiguos, así que la segunda vez que me acerqué sí había algo más barato: encontré con una placa de metacrilato con un doble de 180 grados que se vende para que los bares expongan en las mesas un pequeño menú. Lo compré para ver si podía deshacer el doblez. Lo intenté calentando con un secador de pelo pero no conseguí nada. En el taller del trabajo probé con una decapadora industrial y con la ayuda de un técnico que le daba pena ver cómo lo hacía conseguimos dejarlo en un ángulo de 120 grados.
Trípode para cámara
Opcional, sólo lo utilizo cuando tengo que hacer muchas fotos.

Y para tener el equipo ideal necesitaría:

Disparador a distancia
Para no tocar la cámara y cambiar su dirección, no es caro, no lo he comprado porque estoy pensando en cambiar la cámara.
Comprobador de color
para conseguir que la reproducción de los colores fuera lo más fiel al original.
Adaptación de un difusor de luz a un escáner estándar
Para disminuir los reflejos.

miércoles, 8 de enero de 2014

Decálogo del vendedor ocasional de libro antiguo

Recientemente se interesó por la posibilidad de vender un libro antiguo un no-coleccionista, no-bibliófilo y me pidió consejo. Este decálogo es lo que puedo ofrecer.

0. Disfruta y conserva tus libros antiguos.

Puedes hacerlo investigando para qué se usaba ese libro, si era para pasar las tardes de invierno leyendo a la luz de las velas, o servía para guardar cartas o para prepararse para ingresar en el ejército o saber qué pasaba más al otro lado del mundo. También puedes investigar cómo llegó a tu familia y quien lo disfrutó también puede ser interesante.

1. No lo vendas

No vendas tu alma

Fuente

Con los libros antiguos se da la situación paradójica de que tienen más valor para el poseedor esporádico que para un coleccionista.

Para un coleccionista un libro del siglo XV puede tener un valor astronómico, y uno del 1700 sin ninguna singularidad destacada puede tener valor nulo.

Hay leyes injustas y la de la oferta y la demanda es de las más injustas.

2. No consultes a un bibliófilo

Bibliófilo (éste no soy yo)

Fuente

Los bibliófilos se especializan en periodos, temas, formatos, autores, obras, géneros o encuadernaciones concretas. Es muy difícil encontrar a uno al que le guste tu libro.

A mí me gustan los góticos, de matemáticas (si es sobre logaritmos mejor) o con grabados o de algún periodo, estilo o tipografía que todavía no tenga.

3. No busques precios en librerías

Librería Shakespeare & co.

Fuente

Los libreros buscan al bibliófilo idóneo para cada libro, a un médico retirado un libro de medicina renacentista o a un abogado una compilación de derecho romano, a los que el libro les llame más que a otros y puedan pagar un precio alto.

Resumen del párrafo anterior: si consultas precios de libros similares al tuyo en librerías te va a costar mucho tiempo encontrar a alguien que te lo compre.

4. No lo vendas en eBay

Reputación on-line

Fuente

En eBay hay un coste oculto por falta de reputación digital como vendedor. Si no tienes un historial de ventas positivas los compradores no se fiarán y sólo comprarán tu libro si les cuesta bastante menos de lo que estarían dispuesto a pagar por un libro a un vendedor con 2000 libros vendidos y un 99.7% de clientes satisfechos.

Y quien dice eBay dice Todo Colección, Segunda Mano, Mercado libre...

5. No se lo vendas a un librero

Librero

Fuente

Los libreros buscan el comprador que le interesa el tema, la época, el género de cada libro.

Y cuesta bastante tiempo.

Sus inversiones en libros son a largo plazo, por lo que el precio que pueden pagar es bajo para que les salgan las cuentas.

6. No ocultes los fallos

Mancha de humedad

Los libros antiguos tienen fallos: faltan hojas o están recortadas o les han afectado hongos o insectos o han escrito encima del texto.

Es normal, y todos tenemos estos libros.

Pero si quieres dormir tranquilo no le vendas un libro a un bibliófilo ocultándole el fallo, encontrará tu casa...

7. No escatimes las fotografías

Detalle del encuadernador

Haz muchas fotografías, con abundante luz, que se vean todos los detalles del libro, la encuadernación, las portadas, grabados, apuntes, ex-libris, hojas de guarda, lugares, marcas de agua, etc. Hay coleccionistas especializados en detalles que no se nos pueden ocurrir y en las fotos puede ver ese detalle que no se nos habría ocurrido poner en la descripción por parecernos insignificante.

Colofón

Sí después de leer este decálogo todavía quieres vender tus libros antiguos busca algún conocido que tenga algo de experiencia y si no lo encuentras envíame unas fotos y te contaré lo que sepa sobre esos libros.