En el CCPB indican que en la anteportada figura en número 204, pero en
el mío figura el número 203. No indican en cual de los dos ejemplares
que tiene registrados es el que tiene este número.
Desde el Archivo Municipal de Huelva
me resuelven mi duda (a vuelta de correo, ¡qué rapidez
) el suyo es en |
el que figura el 204 que indica el CCPB. Su encuadernación no es tan
rica. Por lo que supongo que es una encuadernación a medida.
Por el contrario desde el
Convento de Carmelitas de Benicassim
no contestan al correo electrónico.
En un estudio sobre las biblias Carmen Olivares lo menciona indicando
que en éste se han atrevido a poner las palabras del canon de la misa
sino otras oraciones, siguiendo la tradición de considerar el
castellano algo demasiado vulgar que mancillaría el Oficio Divino.
[...]la
Iglesia Católica siguió, en general, aferrada al latín como lengua sagrada
hasta hace relativamente poco tiempo. A efectos de la liturgia, prácticamente
hasta después del Vaticano II. Dicha lengua sagrada tenía, según Lecurieux,
(1975:34) las características de una «lengua fija», es decir, universalidad,
inmutabilidad y no-vulgaridad, en el sentido de no pertenecer al vulgo o
personas de escasa educación. El uso del latín alejaba tanto a los feligreses de las
celebraciones litúrgicas que se hizo necesaria la divulgación de misales y
devocionarios bilingües o semibilingües como los misales decimonónicos de
Clemente Carnicero (1826) o Salamero Martínez (1890), en el cual curiosa-
mente no se incluyen las palabras del canon sino oraciones sin relación con
esta parte de la misa, que se consideraba demasiado sagrada para ser leída
por la gente común. Estos misales han pervivido virtualmente hasta nuestros
días.
Olivares Rivera, Carmen (1977)
Raíces medievales de las biblias inglesas
Aragón en la Edad Media;
ISSN 0213-2486, Nº 14-15, 2, 1999 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a la profesora Carmen Orcástegui Gros), págs. 1227-1242